El fuego y el agua: Cómo afecta un incendio forestal a los arroyos.

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Los incendios forestales son disturbios de grandes proporciones que afectan a los ecosistemas de maneras muy diversas. Es indudable que el principal cambio causado por el fuego es la desaparición de la vegetación, pero también tienen lugar otras alteraciones que a menudo pasan desapercibidas. Los ríos, si bien no son afectados por los incendios de forma directa, experimentan de todas formas cambios relacionados con la pérdida del bosque y el incremento de la erosión del suelo. Estos cambios pueden ser observados tanto en la calidad del agua como en la fauna que habita los arroyos.
El Lic. Emilio Williams Subiza, becario doctoral, CONICET y Provincia del Chubut en el Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (CIEMEP) comenta: «A principios de 2015, el incendio El Cristo consumió alrededor de 1.200 hectáreas de bosque nativo dentro del Parque Nacional Los Alerces. Desde el CIEMEP nos dedicamos a estudiar los efectos que tuvo el incendio sobre los arroyos de la zona, y la evolución de éstos a futuro, centrándonos principalmente en la comunidad de macroinvertebrados acuáticos (principalmente insectos)»
Los macroinvertebrados acuáticos son un grupo muy diverso compuesto por especies que suelen responder de diferentes formas a los cambios ambientales. Por ejemplo, las especies del orden Plecoptera habitan sólo aguas con características muy específicas y son las primeras en desaparecer ante un disturbio o evento de contaminación. Las lombrices de agua dulce (parientes de las que vemos en nuestros jardines), por otro lado, son consideradas “tolerantes” y pueden habitar una gran variedad de arroyos, incluso aquellos que presentan condiciones adversas para la mayoría de las otras especies. Dada esta diversidad de respuestas a los cambios ambientales, los investigadores podemos determinar el estado ecológico de un río estudiando la comunidad de macroinvertebrados allí presente. Si en la comunidad abundan las especies “sensibles”, podemos estar seguros de que ese río se encuentra en buenas condiciones, si por el contrario abundan las especies “tolerantes”, tenemos un buen indicio de que algo está afectando al río.
Además de servir como una herramienta para monitorear el estado de los ríos, los macroinvertebrados contribuyen de manera crucial al funcionamiento del ecosistema. Por ejemplo, se encargan de procesar la materia orgánica que cae al río (principalmente hojas), son el alimento de peces, anfibios y aves, y modifican de diversas maneras el lecho, facilitando así el movimiento de material y nutrientes a la columna de agua. Por estas y otras razones, es importante conocer y conservar la diversidad de macroinvertebrados en nuestros cursos de agua.
En el caso de los arroyos afectados por el incendio El Cristo la diversidad total de macroinvertebrados no sufrió mayores cambios, pero sí grupos particulares tendieron a disminuir en abundancia. Entre las especies que se vieron perjudicadas por el incendio encontramos a los así llamados “desmenuzadores”, es decir, aquellos macroinvertebrados que se alimentan de la hojarasca aportada por los árboles de la ribera. Otro grupo perjudicado fue el de los “filtradores”. Estos macroinvertebrados utilizan diferentes métodos para capturar diminutas partículas de alimento que son transportadas por la corriente. Los arroyos expuestos al fuego, sin embargo, suelen transportar también una gran cantidad de sedimentos, lo que dificulta la alimentación de los filtradores al congestionar sus mecanismos de filtración. En constaste, y como era de esperar, encontramos que las especies consideras tolerantes (lombrices, crustáceos, quironómidos) prosperaron en los arroyos afectados por el incendio.
La recuperación de estos ambientes dependerá principalmente de la regeneración del bosque de ribera, lo que puede llegar a tardar hasta 300 años. Por eso desde el CIEMEP hemos emprendido un estudio a largo plazo con el objetivo de estudiar, no sólo los cambios inmediatos producidos por el incendio aquí descriptos, sino también la evolución de los arroyos a medida que la vegetación se recupera. Durante los primeros años esperamos encontrar comunidades de macroinvertebrados dominadas por especies que posean rasgos que les permitan sobrevivir en los arroyos disturbados (por ejemplo, pequeño tamaño, capacidad para enterrarse, etc.). Más adelante, junto con la regeneración del bosque, anticipamos que retornarán a los arroyos afectados las especies más sensibles.
Entender cómo y en cuánto tiempo una comunidad se recupera de un disturbio es de suma importancia para poder idear planes efectivos de restauración ecológica. En un mundo en el que cada vez más ecosistemas son afectados directa o indirectamente por el ser humano, la necesidad de saber cómo los cambios ambientales afectan la biodiversidad, será también cada vez más grande.