Divulgación Científica

Para bailar el tango hacen falta dos


Darwin propuso por primera vez que las hembras no tenían un papel pasivo en la reproducción de las especies: ellas eligen a los machos según la expresión de ciertos rasgos como pueden ser el colorido del plumaje, el tamaño corporal o la fuerza física. Estas ideas, al igual que muchos otros de sus postulados, generaron rechazo en una sociedad que aún tenía una fuerte incidencia creacionista y un importante sesgo machista. De hecho esta idea demoró un siglo en resurgir y recién en 1996 William Eberhard publicó un libro que ahondaba en el estudio del rol femenino en la evolución de las especies.

En este trabajo el científico del Instituto Smithsonian de Estados Unidos proponía que hay una serie de mecanismos adicionales a los comportamientos observables descriptos por Darwin que también influyen en el éxito reproductivo de ciertos individuos sobre otros. Estos dispositivos forman parte de lo que se conoce como selección críptica femenina. Precisamente en torno a esta temática gira el libro editado por Alfredo Peretti, investigador principal del CONICET en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC).

“El libro ‘Selección críptica femenina en artrópodos’, surgió con la intención de conmemorar los 20 años de la publicación de un texto fundacional acerca del control de las hembras sobre la evolución. Esto refiere a las decisiones que toman al momento de producir descendencia, mas allá de la primera selección que hacen de los machos, y ocurre durante la cópula e incluso después. Esto es muy interesante porque en general los estudios refieren a la elección femenina en el momento previo. El ejemplo quizás más conocido es el del pavo real donde la hembra elige según la presentación que el macho hace de su cola, y se creía que eso determinaba el éxito reproductivo. Sin embargo hay numerosos resultados que demuestran que esto no termina ahí”, explica Peretti.

La importancia de estas investigaciones es tal que propone una revisión del modo de interpretar la evolución en las ciencias biológicas pero también tendría un fuerte impacto social. “Aceptar la selección críptica femenina tiene implicancias culturales. Siempre se veía a la hembra como si fuera un recipiente y su único momento de elección es pre-coito. Por el contrario, esta perspectiva incluye múltiples factores que intervienen en el éxito reproductivo e involucran a los dos sexos en diferentes etapas del proceso de reproducción. Esto se enfrenta de lleno con la concepción machista de la sociedad que, aunque más atenuada que la de hace un siglo, sigue siendo dominante”, asegura el científico.

¿Qué quiere decir que la elección es críptica?

Refiere a mecanismos que no se aprecian a simple vista y propone que el éxito reproductivo no depende solamente de la concreción del apareamiento sino que luego la hembra puede tomar decisiones con las gametas –espermatozoides- que recibe. Éstos no serían conscientes o voluntarios sino que funcionarían a un nivel morfo-fisiológico y comportamental innato, como las funciones digestivas por ejemplo.

“Eberhard proponía tres estrategias que la hembra puede llevar a cabo: tener una nueva copula con otro macho – entonces ya hay más de una dotación de espermatozoides que compiten para la fertilización-, descartar el espermatozoide recibido expulsándolo o movilizarlo hacia lugares donde se reserva el esperma –espermateca- y no permitir que fecunde un óvulo”, describe Peretti.

El libro

“Con una colega de Uruguay, Anita Aisenberg, decidimos hacer una actualización de esa discusión. Para eso editamos un libro invitando a diferentes referentes a nivel mundial que trabajan esta temática en artrópodos para que presentaran resultados de sus investigaciones y también datos preliminares, no publicados aún”, cuenta Peretti. El prólogo fue escrito por Andrew Thornhill -quien acuñó el término en 1983-, Eberhard estuvo a cargo del primer capítulo y luego cada uno de los autores aportó un resumen de los trabajos del grupo de investigación que integra. Además, si bien incluye publicaciones de varios países hay una fuerte presencia de autores latinoamericanos.

“Es importante estudiar las bases biológicas de la reproducción. Conocer los procesos fisiológicos o químicos que la permiten que la hembra regule cuestiones como reservorios de espermatozoides, la nutrición de las gametas, el proceso de implantación del huevo o provocar un aborto selectivo, impacta directamente en la resolución de problemas de fertilización en ámbitos como la conservación de especie o inclusive la fertilidad humana” señala el investigador. En este último ámbito, por ejemplo, un grupo de Córdoba dirigido por una investigadora del CONICET, estudia un mecanismo de selección críptica de espermatozoides a través de hormonas femeninas.

El grupo

El equipo integrado por Peretti en el IDEA estudia selección sexual en artrópodos: patrones y mecanismos, comportamiento, morfología y fisiología asociados a esta temática.

“En selección críptica me aboqué al estudio en arañas patudas –género Pholcidae-. Las hembras tienen mecanismos muy claros que podrían sesgar la paternidad, por ejemplo, expulsar el esperma. Encontré que una especie produce un sonido durante la cópula raspando dos partes de su cuerpo que aumenta cuando el macho prolonga demasiado la cópula y puede estar haciendo daño o inoculando más esperma de lo que la hembra desea. Los machos que dejan de hacer una inseminación no son castigados y producen descendencia. Por el contrario, los que no atienden la advertencia, son penalizados y la hembra bota su esperma”, describe el científico.

Además, en un estudio en escorpiones que aún está en proceso, el grupo tiene la hipótesis de que en las espermatecas -sitios donde reserva el esperma de uno o más machos hasta la fecundación del óvulo- la hembra elige que gametas nutrir para que sobrevivan y, en principio serían aquellas que están en buen estado y provienen del individuo que inoculó primero, es decir que tendría mayor habilidad para conseguir una hembra que aquellos que llegaron más tarde. Este macho tendrá mayores posibilidades de dejar descendencia.

La idea de fondo sostiene que la selección críptica favorecería a aquellos que durante el galanteo, el cortejo, la cópula e incluso después, desarrollan alguna conducta que, de alguna manera, se relaciona con una buena calidad en el material genético que portan. Entonces la hembra crípticamente tiene mecanismos para favorecer o no la fecundación con las gametas de ese macho y así asegurar que su descendencia tenga las mejores condiciones genéticas posibles.

Fuente CONICET: Por Mariela López Cordero – CCT Córdoba.